Dos almas que laten al unísono
Manos invisibles, caprichosas,
Entretejen, sin pensar, nuestros destinos
Que se mecen en susurros traicioneros
Con la blanca luna de testigo.
Instrumentos templados a destiempo,Quizás en un futuro acompasados,
Sin artífice que pulse nuestras cuerdas,
Sin más norte que el deseo de los hados.


No hay comentarios:
Publicar un comentario