Este pequeño poema se lo dedico a todos aquellos afortunados que han tenido la oportunidad de disfrutar de alguna de esas amistades que te hacen sentir mucho mejor y más fuerte ante las dificultades de la vida.
Es tu fuerza la del viento,
que te trae y que te lleva.
Son tus palabras saetas,
que en la diana serpean.
Tu pensamiento es la roca,
que modela la marea.
Y tu corazón, el barco,
que me acuna y me encadena.


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